Nos esperan las playas vivas, implacables y febriles llanas, inestables, admisibles pero desaparecerán cuando te vayas
La luna no es sino un príncipe encantado que se convierte tristemente en rana esta envidia que es simplemente insana de un fantasma inexistente y deseado
lejos, muy lejos, en el fondo en mi fondo (que soy enteramente yo) quedan unas migas de algo de algo que nunca sucedió